lunes, 3 de diciembre de 2012

Siglo XXI = Urbanismo Sostenible

El cambio de siglo, (del siglo XX al siglo XXI) trae consigo importantes cambios y avances a nivel económico y su significativa incidencia en el urbanismo y el sector inmobiliario, cuya actividad ha experimentado una reducción sin precedentes, apunta a un profundo cambio de perspectiva en el uso del territorio, especialmente el urbano, y en la gestión de los recursos naturales. 
En tal medida, en el siglo XXI se ha formado una conciencia y despertado el interés en el estudio del desarrollo de las sociedades y su transformación hacia un urbanismo, la organización de la ciudad y del territorio nacional. Esta acción es estudiada en todo su esplendor por profesionales urbanistas o planificadores urbanos.

El término "urbanismo" procede de la palabra latina urbs (‘ciudad’), y aparece por primera vez en el diccionario de la Real Academia Española en 1956, y su concepto es definido hoy en día  como el “conjunto de conocimientos que se refieren al estudio de la creación, desarrollo, reforma y progreso de los poblados en orden a las necesidades de la vida urbana”. En tal sentido Gaete 2005 señala que;
Las teorías de la urbanística están en estrecha relación y convergen con otras disciplinas interesadas en el estudio de la ciudad y el territorio y en la intervención sobre ambos como: la arquitectura, la ingeniería civil, las ciencias políticas, la ecología, la geografía, la economía, el derecho, la sociología, etc., así otras ciencias humanas como: la historia, la antropología, la lingüística, la semiótica, etc.
De este modo puede afirmarse que el urbanismo se encuentra íntimamente relacionado con diversas disciplinas. Esto se atribuye a que antiguamente la formación de urbanistas sólo existía como una especialización al nivel de postgrado de disciplinas afines, tales como la Arquitectura, Ingeniería Civil, Geografía, Economía y Sociología, entre otras. 
No obstante desde 1972 surge el urbanismo como una carrera de pre-grado a nivel de licenciatura implementada por la Universidad Simón Bolívar (USB) de Venezuela. Esta fue la primera universidad de Latinoamérica en darle importancia como tal a la ciencia que estudia el desarrollo de la vida urbana. A este estudio se sumaron luego distintas universidades de otros países como México, Perú, Argentina, Brasil y Colombia. 
De allí que actualmente en diferentes partes del mundo, el urbanismo sea impartido en las universidades como disciplina liberal e independiente de otras profesiones. Se pueden encontrar más de 100 universidades de distintos países, que brindan esta carrera universitaria empleando denominaciones como: Urbanismo, Licenciatura en Urbanismo, Ingeniería Urbana, Planeamiento Urbano, Planificación de Ciudades, Topografía urbana, entre otros.
Es claro entonces que la idea de población no se ajusta a la dimensión actual del urbanismo, siendo la imagen de ciudad, en el sentido moderno del término, la que se adecúa más al campo de esta disciplina. Aunque el término urbanismo se utilizó inicialmente para designar todos los fenómenos de ordenación urbana, a medida que el fenómeno constructivo y edificatorio ha traspasado el espacio propiamente urbano, dicho término ha sido desplazado en la práctica por el de ordenamiento territorial cuando se quiere hacer referencia a intervenciones en suelos extra-urbanos, donde entran en juego intereses supralocales protegidos desde instancias públicas superiores: defensa nacional, carreteras, ambiente, entre otros.
Los planteamientos anteriores incitan un ordenamiento inmediato, lo cual se establece en la Ley Forestal de Agua y Suelo de Venezuela (2008), en la que se destaca sobre diversos aspectos, el hecho de que la revalorización y el protagonismo de la figura del ciudadano como titular de sus derechos constitucional cuya realidad depende en gran medida de la sociedad urbana de hoy, de la ordenación territorial y urbanística y de la ejecución de sus medidas. Es imperativo, pues, que el giro profundo que los nuevos valores, objetivos y mecanismos que sean capaces de imprimir la ordenación territorial y urbanista se transforme realmente no sólo en nuevas formas de actuación y gestión sino, incluso, también en la actualización de los planteamientos y las operaciones heredadas.

En este sentido, debe resaltarse que el paisaje de Venezuela  está claramente marcado entre lo urbano y lo rural, ya que el país tiene regiones muy bien definidas como es el caso de Los Llanos, la región amazónica y la región central urbana. Sin embargo,Venezuela según lo expuesto por  Vivianne 2011:
Posee los hogares rurales en los llanos, en la región de los Andes, y en el macizo de las Guayanas los cuales representan una forma de vida agrícola, cuyo estilo de vida es muy diferente  a las regiones urbanas de Venezuela y de su capital Caracas,  ya que las mismas poseen una estrategia de subsistencia más tradicional. La reciente afluencia de inmigrantes rurales tanto de Venezuela como en el extranjero, ha tenido un impacto en el paisaje urbano de dichas regiones  sobre todo en los pequeños pueblos rurales.

Generalmente las regiones rurales o poco pobladas se caracterizan por tener pequeñas casas, las cuales son realizadas con materiales precarios y algunos elementos naturales típicos de Venezuela; no obstante, en las regiones más urbanizadas especialmente en los centros económicos de Venezuela  se han desarrollado viviendas modernas con estilos de arquitectura europea.
Bajo este enfoque, la arquitectura y la urbanización en Venezuela  suele ser algo complejo por la mezcla de aspiraciones modernistas que en muchas ocasiones son muy diferentes y alejadas de las tradiciones locales, incluidos los restos arquitectónicos coloniales, los cuales han creado un estilo único de Venezuela. Una expresión concreta de esta arquitectura es la construcción de renombre internacional de la Universidad Central de Venezuela ubicada en Caracas, diseñada por el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva, con edificios asimétricos, grandes murales de pie, y las esculturas, esto también ha enriquecido mucho a la arquitectura venezolana, así como también a la cultura del país.

En virtud de los señalamientos anteriores, ARETECH 2011, como preámbulo al Programa de Hábitat para el año 1996 y de acuerdo a su concepción de urbanismo sostenible destaca que “El ser humano es el elemento central del desarrollo sostenible, que incluye vivienda adecuada para todos y asentamientos humanos sostenibles, y tiene derecho a llevar una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”. En otras palabras, la sostenibilidad de los asentamientos urbanos, sus implicaciones en la vida cotidiana, el ambiente y el bienestar de las personas, son grandes retos para el siglo XXI, tanto para los países desarrollados como para los países en desarrollo puesto a que independientemente de la situación del país, todos sus habitantes tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.
Para ARETECH (ob.cit) el urbanismo sostenible “trabaja para dar una respuesta integrada, que permita proporcionar soluciones urbanísticas respetuosas con el entorno”, de allí que se deban considerar cinco factores como lo son:
1.        El ecosistema sobre el que se asienta
2.        Los sistemas energéticos que fomenten el ahorro
3.        Los materiales de construcción,
4.        El reciclaje y reutilización de los residuos
5.        La movilidad.
En síntesis, el urbanismo sostenible actúa en el entorno como catalizador para la realización de proyectos urbanísticos singulares con marcado carácter social; para ello, el grupo anteriormente citado plantea, que se desarrolla en cualquier lugar del mundo, con un enfoque completo que cubre los siguientes aspectos:
·       Estructuración de la financiación
·       Diseño la trama urbana
·       Planificación de las infraestructuras
·       Supervisión de la construcción.

En este orden de ideas, es conveniente citar a Cárdenas (2009), quien señala que el campo privilegiado para la aplicación física del concepto de la sostenibilidad es el territorio, escenario de todas las prácticas sociales. Para consolidar lo que se puede denominar urbanismo sostenible, el autor ha planteado seis criterios generales para una planificación sostenible del territorio, ellos son:
1)   La conservación de los recursos energéticos y materiales destinados al suministro de servicios urbanos a través de la búsqueda de procesos eficientes y ahorrativos, cerrando los ciclos de materia y energía considerando los flujos de inicio (fuentes) hasta el final (residuos), aplicándose por supuesto el concepto de ecosistema urbano.
2)   Reequilibrio entre naturaleza y ciudad a través de la preservación de las partes del territorio esenciales para el mantenimiento de los ciclos naturales y de inserción de los procesos naturales dentro del ámbito urbano, limitando los procesos de extensión incontrolada del mismo. Antes de urbanizarse un nuevo suelo es necesario incidir sobre uno ya construido, privilegiando la habitabilidad y los beneficios que ofrece frente a las obras nuevas.
3)   Redistribución de los recursos y servicios sobre el territorio y dentro de la ciudad, fomentando a la vez los procesos de autosuficiencia e intercomunicación, reduciendo el alcance de la huella ecológica. La descentralización de servicios y equipamientos, con una adecuada jerarquización, y la creación de redes de servicios e información que contribuyan a reducir los desplazamientos, son sólo algunos de los mecanismos destinados a conseguir este objetivo.
4)   El desarrollo local dentro de un marco global, mediante la valorización de las oportunidades locales como la mejor forma de consolidar el papel de los núcleos urbanos de pequeño y medio porte ante la fuerza de las grandes metrópolis.
5)   La habitabilidad de los espacios interiores y exteriores como factor clave para fomentar el bienestar, la salud y también la integración social.
6)   La cohesión social como factor clave para la sostenibilidad de un sistema urbano. La idea de que todos formamos parte de una ciudad y que debemos asumir las responsabilidades sobre la misma. 

Los criterios establecidos por Cárdenas (ob. Cit.) se basan en la práctica de la sostenibilidad de los sistemas humanos y perciben que todos son sumamente importantes, pero en especial la cohesión social, considerado el más necesario y el primero que debe ser logrado para que los otros tengan éxito. La cohesión se consigue a través de la alfabetización ecológica y como consecuencia el surgimiento de ciudadanos activos y actuando en comunidades de práctica.
Sin embargo, a la vez que se intenta la construcción de una comunidad de práctica, se debe utilizar estos criterios a la hora de plantearse una intervención urbana, pues es el conjunto de acciones que van a lograr el éxito de la sostenibilidad. Todos los objetivos deben cumplirse en todas las escalas de intervención de forma conjunta y simultánea, tanto a nivel local (entorno inmediato) como global (recursos no renovables de la naturaleza).

En tal sentido Vivianne (2009) plantea que el urbanismo sostenible o mejor conocido como desarrollo urbano sostenible:
Tiene como objetivo generar un entorno urbano que no atente contra el medio ambiente, y que proporcione recursos urbanísticos suficientes, no sólo en cuanto a las formas y la eficiencia energética y del agua, sino también por su funcionalidad, como un lugar que sea mejor para vivir.

Al respecto, se puede decir que cuando se habla de urbanismo sostenible, hay tres aspectos de gran importancia que se deben implementar para que el desarrollo que se propone no comprometa la supervivencia de las generaciones futuras, éstos en consonancia con la teoría plateada por el autor citado anteriormente:
Sostenibilidad medioambiental: el urbanismo tiene que provocar la menor alteración del ecosistema en el que se inserta; es decir, causar el menor impacto posible sobre el ambiente y el territorio, consumir la menor cantidad de recursos y energía y, generar la menor cantidad posible de residuos y emisiones.
Sostenibilidad económica: el proyecto debe ser económicamente viable para no comprometer más recursos económicos que los estrictamente necesarios, puesto que éstos son siempre limitados, y las necesidades de la sociedad siempre superiores a los recursos disponibles.
Sostenibilidad social: Se exigirá de cualquier proyecto urbano denominado sostenible que responda a las demandas sociales de su entorno, mejorando la calidad de vida de la población, y asegurando la participación ciudadana en el diseño del proyecto.

En este caso es necesario reconocer que el urbanismo sostenible debe prestar especial atención a elementos indispensables que marcan el estilo d vida del ser humano, tales como: ahorro energético, del agua y de los recursos, a la gestión de los residuos, al impacto acústico y a la creación de un entorno agradable a partir de una red de zonas verdes, puesto que el diseño de las ciudades debe minimizar las distancias de traslado entre vivienda, trabajo y equipamientos y, a su vez, promover el desplazamiento en transporte colectivo; por ende, que la participación de los usuarios es imprescindible para un buen diseño, planificación, ejecución y la posterior gestión del urbanismo.

De acuerdo a Gaja (2010) la gestión del territorio estará encaminada a conseguir:

*El equilibrio entre desarrollo urbano y conservación del suelo: destinado a otros usos (agrícola y forestal) y así como a la creación de zonas destinadas al ocio; de allí que cualquier planificación urbana debe valorar los parámetros que condicionan el terreno a intervenir.

*La conservación del suelo, de los ecosistemas y de los entornos naturales: recuperación de la vivienda con mayor densidad de población y aproximación de la misma al lugar de trabajo y a los servicios públicos. La agrupación de la población en edificios compactos plurifamiliares presenta múltiples ventajas ecológicas y económicas, como puede verse en el cuadro siguiente: 


8 Viviendas en casas aisladas
8 Viviendas en 2 bandas de 4 adosadas
8 Viviendas en Edificio Plurifamiliar
Ocupación del Suelo
100%
70%
34%
Superficie Envolvente
100%
74%
35%
Energía Calefacción
100%
89%
68%
Coste de la Obra
100%
87%
58%

Fuente: Gaja (2010)

Para tener en cuenta una correcta orientación de las calles para el aprovechamiento de la radiación solar y la protección de los vientos. Calles alineadas este-oeste generan fachadas con orientación SUR, que es la fachada captadora energética óptima (en el hemisferio Norte) y con orientación NORTE, tienen buen comportamiento en verano (Hemisferio Norte).

La situación descrita permite resaltar, de acuerdo a la Revista unam 2012  que en el urbanismo sostenible:
Aquellas sociedades donde el crecimiento demográfico, vegetativo o inmigratorio, sea una realidad, la anteriores consideraciones deben matizarse, aunque, y excediendo el ámbito de la reflexión estrictamente urbanística, cabe recordar la perentoria necesidad de detener, y posteriormente invertir, el aumento de la población del planeta. En una segunda fase habrá que plantear modelos que vayan más allá de los estacionarios, intervenciones que reduzcan el consumo de recursos, de decrecimiento en sentido estricto.

Dicho planteamiento conduce a preguntarse ¿Cuándo se puede afirmar que el urbanismo propone modelos susceptibles de evolucionar hacia una mayor sostenibilidad? La respuesta es sencilla, pues se debe reconocer la importancia de implementar acciones adecuadas para lograr una exitosa planeación urbana en las ciudades. Pero más allá de lograr un crecimiento respetuoso con su entorno, para los especialistas en urbanismo, el reto es que los grandes núcleos urbanos se consoliden como espacios de integración social que contribuyan a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Con respecto a tal reto evolutivo del desarrollo mencionado, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) 2012 señala que “las ciudades están en el primer plano del cambio socioeconómico mundial. La globalización y la democratización son una parte importante del Desarrollo Sostenible”. Esto puede afirmarse debido a que se sabe según diversos censos realizados que la mitad de la población mundial vive actualmente en zonas urbanas y la otra mitad depende cada vez más de las ciudades para lograr el progreso económico, social, cultural y político.  

Tal organización señala que en las ciudades, las políticas educativas deben responder a las necesidades de poblaciones muy diversas puesto que no todas las poblaciones cuentan con los mismos recursos y necesidades. No obstante a esta situación, es responsabilidad del estado garantizar y proporcionar la educación para todos incluyendo niñas, personas discapacitadas, migrantes, pobres y marginados. Esta es una tarea compleja que requiere servicios públicos eficaces y la participación de muchos colaboradores y de hacer notar que tal existencia de servicios en pro de la educación es un factor clave que impulsa el urbanismo de los pueblos y regiones rurales magnificando el desarrollo del país en un futuro inmediato.

Este desarrollo creciente del urbanismo en el que se encuentra nuestro país Venezuela, si se analiza desde el punto de vista educativo como se ha evidenciado en el planteamiento anterior, puede denotar un gran desafío para quienes en él se encuentran inmersos; este lo representa el hecho de aprender a vivir juntos de manera sostenible en la época actual del siglo XXI. Este desafío según la UNESCO (ob. Cit.) requiere centrarse en:
*Crear un ambiente educativo de calidad que promueva la sostenibilidad.
*Ofrecer oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida en las ciudades.
*Enseñar la tolerancia y el entendimiento mutuo en las sociedades urbanas.
*Capacitar a los niños para aprender a vivir y participar en la vida urbana.
*Mejorar la enseñanza para crear sociedades inclusivas en ciudades inclusivas.
*Desarrollar el aprendizaje en sus distintas formas.

Esta afirmación presenta su aval debido a que la escuela, liceo o colegio es en todos sus ámbitos una institución única que establece una conexión entre los problemas del mundo y la vida local. Esta posibilita el cambio y facilita la adquisición del conocimiento y las destrezas necesarios para convertirse en ciudadanos activos y responsables.
Es importante señalar que las autoridades locales desempeñan un rol estratégico para asegurar que este espacio de aprendizaje, capacitación y desarrollo personal esté disponible para todos los ciudadanos. Al mismo tiempo, la capacidad de vivir juntos se adquiere a través de muchas modalidades de aprendizaje no formal e informal. El reto de la sostenibilidad es aprender a cambiar, y no hay lugar donde esto sea más necesario que en las zonas urbanas.

Material Organizado y Compilado por: Granadillo Luis y Unda Jorge
Maestría en Educación: Enseñanza de la Biología
Curso: Biología y Sociedad por la Dra. Yvonne Mendoza
UPEL-IPB Barquisimeto, Estado Lara.